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19 de julio 1936, Madrid. El pueblo en armas.

La noche del sábado 18 de Julio es el gran caos de informaciones y contrainformaciones. Las calles de Madrid están repletas de gente que habla, que colabora en las tareas de vigilancia, la UGT y la CNT han olvidado sus rencillas recientes. El Domingo 19 de Julio amanece con aire de tragedia.

Los hechos se suceden rápidamente: Barcelona se defiende de la sublevación militar. El pueblo de Madrid cerca el Cuartel de la Montaña donde se han amotinado los militares. A las 6 de la tarde, Teodoro Mora llega a la prisión Modelo con la orden de liberación de los presos. Abre la celda de Cipriano y le entrega un fusil máuser. "Estamos en plena Revolución."

 
 

Calle Luna, esperando noticias y armas

Cipriano sale de la Modelo junto con otros cientos de prisioneros y sin pasar por casa a ver a Teresa y sus hijos, se dirige al local de la CNT en calle de la Luna. La situación es aún muy confusa.

Llegan noticias de Valencia donde hay disparos, de Barcelona donde se está sofocando a los militares alzados, en Madrid el cuartel de la Montaña esta vigilado por obreros. El gobierno no da armas al pueblo, pero el pueblo las está tomando. Cipriano recibe su primera misión: poner orden en un deposito de armas de un palacete de la Castellana.

Diario de Campaña: "Nos impusimos, haciendo prevalecer que de lo que se trataba era de cambiar el régimen capitalista y crear una sociedad más justa; que al hacer el pueblo la revolución no se podía consentir...hechos propios de individuos sin conciencia dedicados a apropiarse de bienes... Tampoco era hacer la revolución el matar sin más ni más a nadie, aunque se tratase de un marqués."

"Después me dirigí a mi casa en Tetuán y en el metro me encontré a varios compañeros... Nuestro deber era trabajar intensamente y sin demora para organizar la lucha y ocupar las industrias a fin de que la economía no se hunda. Habíamos de prepararnos para combatir con las armas en la mano a los sublevados... sin descuidar que en las barriadas la distribución del consumo fuera equitativa."

El 20 de Julio Cipriano y Teodoro Mora se dirigen a los Cuarteles de Carabanchel donde ya una multitud observa los movimientos de los militares. Mera y Mora deciden asaltarlo a la carrera. Los reciben con disparos de pistola pero al poco ya han tomado el cuartel. Distribuyen los fusiles recuperados. Se dirigen al Cuartel de la Montaña donde ya hay cerca de 20.000 personas para asaltarlo.

"Mujeres y niños gritaban: ¡Ahí está el enemigo! ¡Ahí está el fascismo! Con palos y armas similares esperaban dar el asalto al cuartel y así lo hicieron, aplastando a los sublevados".

Cipriano se siente eufórico. Ve con sus propios ojos la transformación que el pueblo hace de las estructuras que con tanto ahínco lucho por demoler. Es la Revolución antes de la Guerra.

El 23 de Julio parten a Guadalajara por temor a que los militares se subleven. Allí están Teodoro Mora, Luzón, García Pradas, David Antona, Nicasio González Inestal, Cipriano y muchos otros.

Los militares fieles a la República ordenan un ataque frontal. Cipriano de un vistazo sabe que es una trampa: se les deja la escapatoria libre y se expone a los hombres a la muerte directa. El se niega y convence a sus compañeros para que ataquen por detrás, hacia la Cárcel Celular. Y así hacen. "Seguimos, entonces hostigando al enemigo, infiltrándonos poco a poco... y después de localizar las ametralladoras, logramos hacerlas callar. Los presos sacaron bandera blanca... entré en la cárcel donde tuve la sorpresa de encontrarme a José Escobar"


24 de Julio en Guadalajara.
Ataque desde la parte baja de la ciudad

Cipriano tiene delante de su fusil al torturador que en Burgos y en la Modelo le rompió la dentadura. "Me reconoció en seguida, y sin poderlo remediar, pues tal era su pánico, me dijo que él no era malo... Le respondí que no necesitaba explicaciones, que para mi era un hombre vencido y que por mi parte no le pasaría nada, y le recomendé que se vistiera de paisano y se confundiera con la gente."

El 24 de Julio Cipriano se dirige hacia Taracena, Alcolea del Pinar, Sigüenza y Molina de Aragón en dirección Zaragoza. Sus compañeros de otros pueblos les tienen informados sobre los movimientos de los sublevados. Se encuentran a un coronel y Cipriano le expone su idea de tomar el nudo de comunicaciones de Sigüenza. El militar lo mira con sorna. "Se limitaban a obedecer ordenes...". Cipriano se enciende: "Les dije que no era de extrañar que el pueblo tuviera tantas reservas mentales con respecto a los militares profesionales". Se van al Ministerio de la Guerra y no convencen al Ministro. Así se perdieron estos nudos de comunicaciones al día siguiente.


Desde los tejados de Sigüenza

El 26 de Julio se van a Sigüenza y acceden al palacio Episcopal. "Al salir a la calle uno del grupo se echo el fusil al hombro para disparar contra el obispo, y al advertir el gesto, me interpuse con energía, para evitar que en mi presencia se diese un espectáculo semejante. Habíamos ido a Sigüenza a pelear contra los que se levantaban contra el pueblo y no a cometer crímenes o a tomar represalias contra los vencidos. A fuer de ser sincero diré que a mi el aspecto clerical y reaccionario de Sigüenza me daba nauseas."

Los hechos que suceden España hacen que la CNT con una organización curtida en las luchas sindicales se distinga por su combatividad. En Barcelona se debate sobre la toma del Poder o no. El anarquismo repudia el poder y sus formas, pero la Revolución en marcha exige, o quizás no, una toma de posición.

Ante esta duda la CNT tendrá su mayor grandeza al no tomar el poder que está en sus manos, y también su mayor debilidad al dejarse destruir por los comunistas que si quieren, sin dudarlo un instante, el poder. En la duda se debate La Revolución y la Guerra.

Al grito de "hagamos la Revolución y la Guerra" se crean las colectivizaciones de las tierras y las industrias en Aragón, Cataluña, Valencia, Murcia, Castilla... que afectarán a la vida de millones de personas. Es el mayor logro y también lo que provocará el miedo internacional a una Revolución jamás sospechada: una revolución más profunda y radical que la Revolución Rusa. Y posiblemente más sincera.


 


UNA PRODUCCIÓN DE LOS SUEÑOS DE LA HORMIGA ROJA SL
EN COPRODUCCIÓN LIVE DREAMS SARL-FRANCE
Con la colaboración de: IVAC-Generalitat Valenciana, Junta de Castilla-La Mancha, Filmoteca Española, Filmoteca de Zaragoza, Biblioteca Valenciana, Filmoteca de Catalunya, Archivos Historicos de la CNT, Teatro Chapi, Fundación Salvador Seguí y Solidaridad Obrera.