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3ª parte de la entrevista.
Realizada por Rafael Grossi del Ateneo Libertario de Vallekas a Cipriano en Paris 1973. Proporcionada por el compa Paco de LaTarde Libros (Madrid).



Cipriano decide casarse con Vicenta, al tiempo crea un grupo sindical afecto a la CNT para trabajar dentro de la UGT.
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Ramón J. Sender: Album de radiografías secretas

"Mera me impresionó desde el primer momento, que no pudo ser mas casual. Fue en un piso entresuelo de la calle Infantas de Madrid, durante los últimos tiempos de Primo de Rivera. Había en él seis o siete compañeros expertos en las tareas clandestinas, entre ellos los hermanos Inestal, de una afabilidad que excluía cualquier clase de violencia.
Mera reparo en mí, lo mismo que yo había reparado en él. Cuando lo vi en el pasillo, apoyado de espaldas contra el muro, la mano en el bolsillo de la chaqueta de pana, sin afeitar, y el gesto negligente, yo pensé: es un cero a la izquierda que quiere hacerse notar por alguna clase de extravagancia. Yo miraba a Mera con un desdén disimulado. En cambio, Cipriano Mera, no disimulaba el que sentía por mí. Eres un burguesito -parecía decirme- que vienes aquí por curiosidad, o tal vez un agente de la policía disfrazado. El desdén de Mera me hirió profundamente . Tal vez fue esa la reacción natural de Mera. En él todo era de una naturalidad honesta y bárbara. Su inociencia era tan poderosa como la malignidad de los grandes criminales de la historia. Yo me di cuenta y desde entonces no hubo sombras entre nosotros."

 
 

Eduardo de Guzmán sobre Cipriano Mera
Tiempo de Historia nº 13 diciembre de 1.975 (Continuación)

"La construcción es prácticamente la única gran industria existente en Madrid, pero el trabajo en ella es duro y está mal pagado. Cuando llueve intensamente —y esto ocurre durante semanas enteras en los meses invernales— ni se trabaja ni se cobra. Algunos procuran resarcirse luego, laborando a destajo en jornadas interminables y agotadoras. Pero contratistas y capataces se aprovechan de las circunstancias e imponen salarios irrisorios. Mera es un trabajador serio, fiel cumplidor de su deber, pero intransigente por temperamento y decisión en la defensa de sus intereses como trabajador. Choca frecuentemente con los patronos, participa en todas las huelgas y encabeza algunas. Consecuencia lógica son sus primeros encierros. Como para tantos otros obreros, la cárcel le sirve de escuela para adquirir los conocimientos de que carece. Lee cuanto cae en sus manos, escucha con atención a otros compañeros más capacitados y va formando su conciencia revolucionaria. Enemigo por naturaleza de injusticias e imposiciones se siente atraído por el sindicalismo revolucionario. No tarda en ser conocido como militante de la Confederación Nacional del Trabajo e intervenir en las asambleas de su organización.

Participó Mera en todas las luchas proletarias de su tiempo bajo la bandera de la CNT. No es un orador elocuente ni tiene mucha facilidad de palabra. Pero le sobra buen juicio, ve con claridad los problemas, llama a las cosas por su nombre y, como todos los hechos de su vida avalan y ratifican lo que dice, goza desde muy joven de cierto prestigio entre sus compañeros. Serio, circunspecto, poco hablador en su trabajo, con cierto aspecto de seca hosquedad, Cipriano es un mozo bien-humorado, alegre y comunicativo. Le gusta participar en bromas y juegos en sus horas de asueto y en las excursiones y giras que se organizan los días festivos. Incluso en una época se siente atraído por los grupos teatrales de aficionados que actúan en los ateneos y círculos obreros. Mera llega a ser un discreto actor y algunos de sus viejos compañeros recuerdan todavía haberle visto interpretar con plausible acierto los protagonistas de «El sol de la humanidad» de Fola Igúrbide y el «Juan José» de Joaquín Dicenta.

Pero los tiempos son difíciles y a los militantes confederales queda poco espacio para la diversión y el asueto. Ni siquiera para atender como es debido a la propia familia ya formada. La C. N. T. es una organización combativa y revolucionaria. Sus sindicatos son clausurados con frecuencia y sus elementos más destacados perseguidos y encarcelados. Y si esto ocurre en los últimos tiempos de la monarquía constitucional, sucede con redoblada intensidad a lo largo de la Dictadura. Durante varios años las organizaciones cenetistas, colocadas al margen de la ley, han de funcionar en la clandestinidad. Forzados por las circunstancias, con sus locales cerrados, muchos de sus elementos han de ingresar en la U. G. T. para defender sus intereses como trabajadores. Cipriano Mera tiene que hacerlo en esta época, como tienen que hacerlo otros militantes cenetistas. Entre ellos, se encuentran, por lo que a Madrid respecta, figuras tan conocidas del movimiento libertario como Mauro Bajatierra, Feliciano Benito, Antonio Moreno, Melchor Rodríguez, Teodoro Mora, Paulet y los hermanos Inestal. Más adelante, cuando la Dictadura declina y la persecución se hace menos intensa, van agrupándose todos de nuevo en el Ateneo de Divulgación Social. Cae Primo de Rivera en enero de 1930 y a su Dictadura sucede la llamada «Dictablanda» de Berenguer. Comienza una etapa de extraordinaria actividad política que culminará, quince meses después, con la caída de la Monarquía..."

 


UNA PRODUCCIÓN DE LOS SUEÑOS DE LA HORMIGA ROJA SL
EN COPRODUCCIÓN LIVE DREAMS SARL-FRANCE
Con la colaboración de: IVAC-Generalitat Valenciana, Junta de Castilla-La Mancha, Filmoteca Española, Filmoteca de Zaragoza, Biblioteca Valenciana, Filmoteca de Catalunya, Archivos Historicos de la CNT, Teatro Chapi, Fundación Salvador Seguí y Solidaridad Obrera.